El
camarada Stalin fue un revolucionario de los que no se repiten. De aquellos que ejecutan el Socialismo con mano de hierro y hasta las últimas instancias, los
que jamás se doblegan frente al enemigo, los que hasta su último suspiro
construyen Revolución, los que con solo ser nombrados hacen temblar y rabiar a
los anticomunistas y enemigos de la clase trabajadora. Eso fue Stalin. Un comunista
en toda su extensión.
José (y
voy a decirle José porque me parece muy simpático) Stalin tuvo diversísimas
tareas en el seno del movimiento comunista ruso, desde organizar ilegalmente el
periódico Pravda en 1912 en Petrogrado, hasta arreglar exitosamente los
horrores tácticos militares de Trotsky en el frente sur en la guerra civil rusa
a comienzos de la década del ‘20, y si hay un denominador común entre todas
estas diversas misiones designadas fue su eficiencia en la ejecución de las
mismas. Una virtud que quizás en muchos procesos revolucionarios escaseó, era
la que a Stalin lo hacía destacar entre sus camaradas, y así también se dio la
situación cuando le tocó dirigir el primer y más importante país Socialista, la URSS. Si
nos ponemos a enumerar los logros de Stalin durante el período en el que se
encontró a la vanguardia del PCUS la entrada sería interminable. Pero Stalin no
fue simplemente un gran estadista (como lo quieren resumir varios revisionistas
temerosos de expresar su condición como tal): Stalin fue, entre muchas cosas,
un gran leninista, y por extensión, un excelente teórico marxista.
Entre
los muchísimos aportes teóricos al marxismo por parte del camarada Stalin
encontramos sus brillantes análisis sobre los problemas de las nacionalidades en
1913 [1] (situación nada fácil en un país como la Gran Rusia pre-soviética con
tantas etnias conviviendo entre sí), su análisis dialéctico, objetivo y materialista
de la Revolución Rusa [2], su aporte al esbozo histórico del Partido Comunista de
la URSS [3], el desenmascaramiento del enemigo trotskista [4], y principalmente, siendo este su aporte más destacado, su
análisis del Leninismo [5].
Stalin
hace de la obra de Lenin una extensión de la obra de Marx, elevándola a su
condición científica que hoy la caracteriza, y logrando explicar brillantemente
en su libro Los Fundamentos del Leninismo (lectura obligadísima para todo comunista) un compendio de conceptos
tan complejos y fundamentales como los leninistas, pertrechando al pueblo
soviético de un material teórico de valor incalculable y haciendo para siempre
del Marxismo-Leninismo la teoría política más avanzada y evolucionada de la
humanidad.
Era
necesaria esta nada corta introducción para pasar al análisis más puntual de la
obra de Stalin ya citada. Como marxistas tenemos que aprender a transponer los
conocimientos adquiridos en obras escritas en diferentes siglos y diferentes
países en las condiciones actuales de nuestro espacio y tiempo. No es una tarea
fácil en lo absoluto porque requiere no solamente entender los conceptos sino
internalizarlos a la par que se internaliza la situación actual de manera tal
que se nos permita diseñar eficientemente el plan revolucionario.
Y acá
entra Stalin y su obra Fundamentos del Leninismo, más específicamente su
capítulo VII “Táctica y Estrategia” [7]. Mentiría si digo que los conceptos de Táctica
y Estrategia en la ciencia política los implementa Stalin por vez primera. La
yuxtaposición de ciencias militares a otras esferas de la ciencia es tan vieja
como la propia ciencia bélica, pero Stalin le imprime a esta herramienta una
mirada Leninista, con todo el gran análisis dialéctico que esto conlleva.
A la
hora de como comunistas diseñar directivas para nuestro Partido Comunista,
tanto en pequeñas esferas de militancia como en grandes, a la hora de analizar
los accionares del enemigo, y a la hora de la autocrítica de pensar qué se hizo
mal y como cambiarlo necesitamos un buen análisis de las Tácticas y Estrategias
utilizadas y a emplear. Sin más preámbulos empecemos con mi humilde visión y
aún más humilde resumen del desarrollo de Stalin sobre el tema.
El
capítulo comienza haciendo un repaso del movimiento comunista de finales del
siglo XIX, cuando la Segunda Internacional post-muerte de Engels difundía su
mensaje reformista y conciliador para con la burguesía, haciendo de la
herramienta parlamentaria la más glorificada y del proletariado una clase sin
Partido real. Aquí Stalin comenta que en ese escenario “No podría haber habido
una estrategia completa ni una táctica bien elaborada” y que recién cuando
Lenin y el bolchevismo desarrollan fuerzas en el movimiento obrero, estos
elementos se hacen eficientes y se convierten en “La ciencia de la dirección de
la lucha revolucionaria del proletariado”. Eso es el Leninismo, y solo logró
llegar a ese tan alto escalafón, con un buen uso de la Táctica y la Estrategia.
¿Pero de una vez por todas, que es la Táctica y la Estrategia?
Podríamos
resumir y comenzar el análisis a sus nociones bélicas y de diccionario que
clasifican a la Estrategia como el “plan para llegar a un objetivo”, es decir,
el conjunto de acciones aplicadas para desarrollar el plan que nos dará nuestro
objetivo primeramente analizado. La Táctica aparece como “el método o sistema
para ejecutar algo”, más relacionado con la forma de hacer las cosas, como hacemos
los pasos para alcanzar el objetivo estratégico. La Estrategia es global,
completa, abarcativa, y la táctica es partes, en campo militar una escaramuza,
algo de menor escala, métodos utilizados para llegar a la Estrategia. La
Táctica se encuentra enmarcada dentro de la Estrategia y a ésta última la
desarrollamos mediante la implementación de la (o las) primera. Puede haber
diversas Tácticas para desarrollar una Estrategia. Para desarrollar la última
utilizamos la primera, y la primera solo sirve si se utiliza para el desarrollo
de la última. ¿Por qué esta noción en el Marxismo sería simplista? Porque la
Táctica y Estrategia leninistas (o estalinistas, ambos términos son igual de
difundidos y de aceptados) tiene el análisis dialéctico marxista y añade
conceptos nuevos involucrados en la ejecución de los ya nombrados elementos.
ESTRATEGIA
La
definición de la Estrategia en el campo marxista que hace Stalin es “La
determinación de la dirección del golpe principal, del ataque del proletariado,
tomando por base la etapa en que se encuentra la Revolución, en elaborar el
plan adecuado para la distribución de las fuerzas revolucionarias…”. Esto es
más que la determinación del plan para alcanzar un objetivo equis, acá Stalin
nos habla de dirección de golpes, tener en cuenta las etapas, distribuir
fuerzas, todos elementos fundamentales y en cierta manera constantes y transversales
a las características espaciotemporales particulares, y he ahí la importancia
de éstos conceptos, son definiciones simples y fáciles, pero no concretas y
fijas, sino flexibles y adaptables, sirven de guía siempre al comunista en su
análisis y lo acompañan en su ejecución.
Es
fundamental conocer bien el objetivo, saber que se quiere. Si en 1903 el
Partido Socialdemócrata Ruso se planteaba la implantación del régimen
socialista en vez de la derrota primaria del zarismo, hubiese fracasado
estrepitosamente todo el movimiento por el poco desarrollo de las fuerzas, de
la conciencia de masas, la incompleta desestabilización del enemigo, etc. Por
eso el objetivo se fijó bien (tirar al zar y aislar a la burguesía sacándole el
apoyo popular), y ahora que el objetivo estaba fijado, seguía ver cuál iba a
ser la fuerza fundamental en la realización y determinación de la Estrategia
por parte del Partido Comunista (en ese caso todavía llamado Socialdemócrata): el
proletariado. Pero esta fuerza fundamental también cuenta con reservas, es
decir, un grupo social, una clase, que es una potencial aliada del proletariado
en la realización de la estrategia pero que por diferentes motivos no está
enteramente a disposición incondicional de la ejecución de la estrategia, en
este caso la Revolución democrático-burguesa, y ese grupo fue el campesinado. ¿Cuál
va a ser, ahora que tenemos nuestras fuerzas, la dirección del golpe? ¿A qué
parte tiramos la trompada en lenguaje vulgar? Acá no nos confundamos, que si
bien era el objetivo derrocarlo, no es al zarismo donde se tenía que
dirigir el golpe como tal, porque si nos lanzábamos de lleno a la guerra contra
el zarismo sin tener en cuenta los otros elementos enemigos que lo sostenían,
perdíamos, y ese elemento era la burguesía liberal, aliada de la monarquía, su
brazo político.
Listo,
tenemos el tablero armado, sabemos a quién queremos derrotar (la burguesía
monárquico-liberal) y para qué (aislar políticamente a este grupo mencionado y
tirar al zarismo ya endeble), también tenemos nuestras fichas, nuestras fuerzas
(el proletariado y en cierto modo el campesinado), pero tenemos que saber cómo
tienen que actuar nuestras fuerzas para que surtan efecto, y acá nos vamos a
dar cuenta que queremos que el campesinado sea un aliado seguro y firme del
proletariado, que no sea una reserva endeble, y así es como tenemos que obrar a
la interna. Así fue la estrategia que utilizaron los bolcheviques desde 1903 a febrero
de 1917 cuando el zar finalmente cae.
Hago un paréntesis. Esse es el lapso de tiempo (1903-1917) que da Stalin en este capítulo para analizar esa estrategia, he visto camaradas
en las redes que en el medio meten a la Revolución de 1905 con su posterior
derrota, haciendo del nuevo escenario uno con Estrategia renovada, pero yo
considero ese análisis errado, porque al ser esta Revolución justamente
derrotada, al no ser derribado el zar que era el objetivo primario, la
Estrategia se mantuvo igual, y si bien es verdad que el zarismo dio ciertas
concesiones (el parlamento, antes inexistente, mayores libertades de prensa,
etcétera) solo fueron utilizados para conseguir efectivamente el objetivo ya
planteado desde 1903, es decir, funcionaron como Táctica.
Acá estamos viendo
que la Táctica cambió pero la Estrategia fue la misma y eso es importante, pero
no nos adelantemos, primero quiero dejar en claro que la determinación de la
Estrategia no es una tabla estática que dice: Objetivo, Fuerzas fundamentales, Reservas,
Dirección del golpe, Plan de distribución de las fuerzas, y punto, y que
tenemos que ir llenándola con elementos nuevos dependiendo el país y el año en
el que estemos, no es un bingo, sino un esquema a utilizar dialécticamente, una
ayuda a la hora de diseñar efectivamente la Estrategia adecuada. Y digo esto porque
se pueden sumar elementos al análisis Estratégico, y efectivamente se sumaron, en febrero de 1917
cuando los campesinos se convierten en una reserva confirmada del proletariado
después de la caída del zar, y el contexto de la guerra imperialista convirtió
al proletariado de los países vecinos en una potencial reserva del proletariado
ruso. Stalin hace aquí un último apartado respecto a la Estrategia utilizada en
la denominada tercera etapa, es decir, la posterior a la toma del poder por
parte de los bolcheviques. Recomiendo leerla.
Stalin
extiende aún más el análisis de la Estrategia analizando y dividiendo a las
reservas de la Revolución en dos campos: Directas e Indirectas.
Las
reservas directas son, en palabras de nuestro camarada “claras para todo el
mundo”, porque en efecto, son las que se ven a simple vista sin
un análisis intenso, véase el campesinado, el proletariado de los
países vecinos, los revolucionarios de los países coloniales, las conquistas de la dictadura
proletaria en otro país, mejor si es cercano (ésta última la agrego yo desde la
perspectiva de un habitante de un país no proletario). Como vemos son bastante
deducibles.
Las
reservas indirectas están mas escondidas, y Stalin las califica como las contradicciones
y conflictos entre clases no proletarias en el propio país (por ejemplo, como
se dio en efecto antes del derrocamiento del zar en febrero de 1917 entre la
monarquía y la burguesía liberal industrial urbana), y las contradicciones,
conflictos, guerras, y problemas en general, entre países burgueses hostiles al
Estado proletario (desde el punto de vista bolchevique) o a la fuerza
revolucionaria que aún no ha alcanzado el poder (desde el punto de vista de los
que no tenemos la suerte de ser bolcheviques en 1917). Como podemos ver éstas
reservas son fundamentales y realmente definen el curso de la realización de la
Estrategia si se emplean sabiamente, y eso fue lo que hizo Lenin, Stalin, y el
resto de los camaradas, al utilizar tanto la contradicción burguesía-monarquía
como la Primera Guerra Mundial para provecho de la Revolución Socialista.
Luego
de definirlas, Stalin explica acertadamente que el rol principal de la
dirección de la Estrategia es justamente poder utilizar bien las reservas en
toda etapa de todo desarrollo, y hasta esboza unas cuatro condiciones
necesarias para que esta dirección se utilice eficientemente.
Primera:
Concentrar contra el punto más vulnerable del adversario nuestras fuerzas más
fuertes en el momento más indicado. Stalin ejemplifica con la situación dada
entre febrero y octubre de 1917, cuando el gobierno provisional
democrático-burgués se veía enfrentado a las masas de miles y miles de obreros
enfrentados a la guerra. Éste era el tópico mas débil del gobierno de Kerenski,
éste era su punto flaco, y allí fue donde los bolcheviques concentraron sus
fuerzas de propaganda, agitación, dinamizando la vanguardia revolucionaria, la
fuerza principal, el proletariado, a la par que se acercaba a la reserva
inmediata del campesinado, y al nuevo sujeto potencial aliado, los soldados. Se
resume a saber usar estratégicamente las fuerzas de la Revolución, y Stalin
cita esta excelente síntesis de Lenin que completa el punto:
"1) No jugar nunca a la insurrección, y, una vez empezada ésta, saber firmemente que hay que llevarla a término.2) Hay que concentrar en el lugar y en el momento decisivos fuerzas muy superiores, porque, de lo contrario, el enemigo, mejor preparado y organizado, aniquilará a los insurrectos.3) Una vez empezada la insurrección, hay que proceder con la mayor decisión y pasar obligatoria e incondicionalmente a la ofensiva. "La defensiva es la muerte de la insurrección armada".4) Hay que esforzarse en pillar al enemigo desprevenido, hay que aprovechar el momento en que sus tropas se hallen dispersas.5) Hay que esforzarse en obtener éxitos diarios, aunque sean pequeños (incluso podría decirse que, a cada hora, si se trata de una sola ciudad), manteniendo a toda costa la "superioridad moral" (V.I. Lenin. Obras Completas t. XXI, págs. 319-320).
Segunda:
Se conecta y complementa a la primera, al sentenciar esta condición que se
tiene que elegir bien el momento del golpe decisivo, el momento de comenzar la insurrección,
de dar el golpe final con miras de alcanzar nuestra estrategia. Esto es cuando
la crisis ha llegado a su punto culmine, cuando la vanguardia está dispuesta a
la lucha con el Partido Comunista como destacamento y la reserva está decidida
a sostener a la misma, y el adversario está desconcentrado, desorganizado, no
está preparado para sostener el golpe bien efectuado, está enfrentado entre si,
debilitados por una lucha superior a sus fuerzas. Éste punto bien analizado
tiene que echar por tierra todas las mentiras reformistas socialdemócratas de
que “no es el momento” “no están dadas las condiciones” “estamos en el proceso
revolucionario pero el contexto nos obliga a la marcha lenta”.
Tercera:
Llevar a cabo la realización Estratégica firmemente, sin vacilaciones,
superando todos los obstáculos, complicaciones, diferencias, e interrupciones.
Es decir, no perder el rumbo. No dejarse desmotivar por las probables malas
condiciones de lucha, y no dejarse engañar por las soluciones conciliadoras y
desmovilizantes que propone la burguesía o el enemigo en general.
Cuarta:
Retirarse organizadamente cuando la correlación de fuerzas lo exige. Poder
maniobrar bien nuestras fuerzas y sobre todo nuestras reservas cuando tenemos
que retroceder, para no perder en el camino elementos fundamentales, para no
fortalecer al enemigo, y para preparar al partido proletario para próximos
períodos ascensionales. Cabe destacar que en general, y el proceso bolchevique
en la Revolución Rusa (si entendemos a esta como un proceso comenzado desde
antes de la Revolución de 1905) no fue la excepción, los comunistas viven
etapas done se puede vencer arrolladoramente, y etapas donde tenemos que
retroceder para no ser vapuleados por el enemigo. Es nuestro deber aprender a
hacerlo sin desaparecer como fuerza revolucionaria y no perder contacto con las
masas. Algunos Partidos Comunistas después de la caída del muro de Berlín y del
campo soviético no lograron ejercitar este punto y desaparecieron, otros a
pesar de muchas dificultades sobrevivieron, estudiar estos procesos (del primer
caso podría ser el Partido Comunista Italiano y del segundo el Partido
Comunista Argentino o el Griego) es necesario para comprender como retirarse y
cuándo.
TÁCTICA
Stalin
acá muy sabiamente sabiendo que yo iba a hacer esta entrada 95 años después me
ayuda y resume en un único párrafo la Táctica leninista y tratar de mejorarlo
sería un insulto:
“La táctica consiste en determinar la línea de conducta del proletariado durante un período relativamente corto de flujo o de reflujo del movimiento, de ascenso o de descenso de la revolución; la táctica es la lucha por la aplicación de esta línea de conducta mediante la sustitución de las viejas formas de lucha y de organización por formas nuevas, de las viejas consignas por consignas nuevas, mediante la combinación de estas formas, etc., etc. Mientras el fin de la estrategia es ganar la guerra, supongamos, contra el zarismo o contra la burguesía, llevar a término la lucha contra el zarismo o contra la burguesía, la táctica persigue objetivos menos esenciales, pues no se propone ganar la guerra tomada en su conjunto, sino tal o cual batalla, tal o cual combate, llevar a cabo con éxito esta o aquella campaña, esta o aquella acción, en correspondencia con la situación concreta del período dado de ascenso o descenso de la revolución. La táctica es una parte de la estrategia, a la que está supeditada, a la que sirve.”
La Táctica cambia decenas de veces, y se renueva
otras tantas, en consideración de las exigencias de la Estrategia sabiendo que
ésta se mantendrá igual hasta no ser el escenario cambiado rotundamente (esto
puede ser o por una victoria nuestra, o por una estrategia del enemigo de
cambiar el terreno, véase por ejemplo instalando una dictadura, o llevando al
fascismo al poder) y apuntando hacia su realización. Habrá períodos donde el movimiento
será ascensional y la Táctica será ganar en todos los terrenos donde se pueda,
y en otros la Táctica será el no perder terreno y retirarse organizadamente
tratando de mantener la mayor estructura posible cuando el período sea de
reacción extrema y la fuerza enemiga nos supere.
Como en el apartado de la Estrategia, Stalin nos
brinda una serie de puntos que son condiciones necesarias para llevar una buena
dirección Táctica.
Primera: Comienza nuestro camarada con este
párrafo:
“Hacer pasar a primer término las formas de lucha y organización que correspondan en mayor grado a las condiciones de flujo o reflujo del movimiento en un momento dado, y sean susceptibles de facilitar y asegurar la conducción de las masas hacia las posiciones revolucionarias, la conducción de las masas de millones de hombres hacia el frente de la revolución y su emplazamiento en el frente revolucionario”
Resumámoslo en hacer siempre lo que eleva la
consciencia de los trabajadores sobre su situación de clase, y dirigir la táctica
a que esta clarividencia de las masas sea la que garantice el desarrollo
estratégico. Ejemplifico con el acertado paralelismo que hace Stalin cuando
recuerda la participación en la Duma (parlamento zarista) por parte de los
bolcheviques luego de la Revolución fallida de 1905. El pueblo creía en su
ignorancia impuesta que el parlamento era algo bueno, una buena herramienta
para conquistar derechos. Los bolcheviques para demostrar que esto no era así,
tenían que actuar en él, y hacer clara la condición fútil del mismo, y en
efecto, eso hicieron. Y para no perdernos constantemente en paralelismos con
los soviéticos y dar algo más nacional y actual, la absoluta mayoría de los
trabajadores sindicalizados en Argentina están en sindicatos entregadores, con
conducciones en su gran mayoría traidoras, con poquísimo interés genuino en
elevar la condición de vida de los proletarios y que ven como una herramienta
empresarial la lucha sindical (los sindicatos contrarrevolucionarios en nuestro
país son muchísimos y el que destaca es el más importante y al que siempre los
trabajadores le rinden dádivas, la CGT). ¿Qué hacemos con éste escenario? Si
nuestra estrategia consiste en hacer al pueblo trabajador argentino revolucionario
necesitamos que se alejen de estas cúpulas entregadoras, pero ¿Cómo? Actuando
en ellos. Llevando la voz trabajadora y comunista a estos bastiones de la
conciliación de clase y demostrándole a nuestros compañeros todavía no
afiliados a las fuerzas revolucionarias la inutilidad de éstas herramientas.
Declararle la guerra, construir por afuera con números ínfimos, y caer en ese
purismo ideológico que muchos sectores de la izquierda hoy hacen gala es una
táctica que sencillamente no sirve.
Segunda: Encontrar el elemento indicado, ese
eslabón de la cadena de herramientas Tácticas que es el que hay que dinamizar,
explotar, utilizar, enfocar, priorizar, destacar entre la serie de tareas del
Partido aquella que requiere un trabajo inmediato y que asegura la solución con
éxito de las demás tareas y nos abre las posibilidades de otras. Nuestra
Táctica lógicamente no puede estar enfocada a promover inutilidades, sino
aquello que sea estrictamente importante, y esto es lógico pero muchas veces
cuesta ver el terreno lateralmente e identificar estos elementos. Por supuesto
que la única herramienta que nos garantiza este análisis es la dialéctica de la
Táctica y la Estrategia leninistas.
¿Y cuando el elemento no es tan altisonante,
cuando el elemento a dinamizar tácticamente no es más que una herramienta
burguesa, véase la participación en elecciones de cualquier tipo? Toda herramienta
es legítima para la construcción revolucionaria de los pueblos siempre y cuando
nos acerque un poquito mas a la Revolución. Y esta sentencia echa por tierra
cualquier intento reformista de querer instalarse en el parlamento a gritar
Revolución. Si no existe una renovación Táctica constante, si no existe el interés
de implantar la dictadura del proletariado lo mas rápido posible, ese
movimiento, ese Partido, esa línea, no es revolucionaria, es reformista, y en
general juega mas en contra que a favor.
El análisis de la Táctica y la Estrategia de
Stalin es un elemento importantísimo camaradas, y que tenemos que internalizar
y aprender a usar. Pero nada más estas herramientas tendrán sentido, nada más
encontraremos en este elemento de franca naturaleza leninista el valor incalculable que realmente contiene, cuando lo
enmarquemos en la proyección programática del Partido Comunista. Necesitamos
cada vez más trabajadores revolucionarios, pero si los que ya pertenecen a esta categoría están
divididos, desmovilizados, desorganizados, o agrupados en Partidos reformistas
que es aún peor, no llegamos a ningún lado.
Hagamos del Partido Comunista el baluarte de la
Táctica y Estrategia adecuados a nuestra etapa. Demostremos que el
Marxismo-Leninismo no morirá hasta que no haya un solo obrero sin pan, un solo
infante en situación de calle. Hagamos del siglo pasado solo un mal sueño para la
burguesía, y de éste un infierno en vida.
[2]J.Stalin: Revolución de Octubre y la Táctica de los Comunistas Rusos (1924)
[3] Comité Central del PC(b) de la URSS: Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS (1939)
[4] J.Stalin: Trotskismo o Leninismo (1924)
[5] J. Stalin: Fundamentos del Leninismo (1924)
[6] J. Stalin: Fundamentos del Leninismo cap. VII(1924)


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