11 ene 2019

Táctica y Estrategia




El camarada Stalin fue un revolucionario de los que no se repiten. De aquellos que ejecutan el Socialismo con mano de hierro y hasta las últimas instancias, los que jamás se doblegan frente al enemigo, los que hasta su último suspiro construyen Revolución, los que con solo ser nombrados hacen temblar y rabiar a los anticomunistas y enemigos de la clase trabajadora. Eso fue Stalin. Un comunista en toda su extensión.
José (y voy a decirle José porque me parece muy simpático) Stalin tuvo diversísimas tareas en el seno del movimiento comunista ruso, desde organizar ilegalmente el periódico Pravda en 1912 en Petrogrado, hasta arreglar exitosamente los horrores tácticos militares de Trotsky en el frente sur en la guerra civil rusa a comienzos de la década del ‘20, y si hay un denominador común entre todas estas diversas misiones designadas fue su eficiencia en la ejecución de las mismas. Una virtud que quizás en muchos procesos revolucionarios escaseó, era la que a Stalin lo hacía destacar entre sus camaradas, y así también se dio la situación cuando le tocó dirigir el primer y más importante país Socialista, la URSS. Si nos ponemos a enumerar los logros de Stalin durante el período en el que se encontró a la vanguardia del PCUS la entrada sería interminable. Pero Stalin no fue simplemente un gran estadista (como lo quieren resumir varios revisionistas temerosos de expresar su condición como tal): Stalin fue, entre muchas cosas, un gran leninista, y por extensión, un excelente teórico marxista.

Entre los muchísimos aportes teóricos al marxismo por parte del camarada Stalin encontramos sus brillantes análisis sobre los problemas de las nacionalidades en 1913 [1] (situación nada fácil en un país como la Gran Rusia pre-soviética con tantas etnias conviviendo entre sí), su análisis dialéctico, objetivo y materialista de la Revolución Rusa [2], su aporte al esbozo histórico del Partido Comunista de la URSS [3], el desenmascaramiento del enemigo trotskista [4], y principalmente, siendo este su aporte más destacado, su análisis del Leninismo [5].
Stalin hace de la obra de Lenin una extensión de la obra de Marx, elevándola a su condición científica que hoy la caracteriza, y logrando explicar brillantemente en su libro Los Fundamentos del Leninismo (lectura obligadísima para todo comunista) un compendio de conceptos tan complejos y fundamentales como los leninistas, pertrechando al pueblo soviético de un material teórico de valor incalculable y haciendo para siempre del Marxismo-Leninismo la teoría política más avanzada y evolucionada de la humanidad.

Era necesaria esta nada corta introducción para pasar al análisis más puntual de la obra de Stalin ya citada. Como marxistas tenemos que aprender a transponer los conocimientos adquiridos en obras escritas en diferentes siglos y diferentes países en las condiciones actuales de nuestro espacio y tiempo. No es una tarea fácil en lo absoluto porque requiere no solamente entender los conceptos sino internalizarlos a la par que se internaliza la situación actual de manera tal que se nos permita diseñar eficientemente el plan revolucionario.
Y acá entra Stalin y su obra Fundamentos del Leninismo, más específicamente su capítulo VII “Táctica y Estrategia” [7]. Mentiría si digo que los conceptos de Táctica y Estrategia en la ciencia política los implementa Stalin por vez primera. La yuxtaposición de ciencias militares a otras esferas de la ciencia es tan vieja como la propia ciencia bélica, pero Stalin le imprime a esta herramienta una mirada Leninista, con todo el gran análisis dialéctico que esto conlleva.
A la hora de como comunistas diseñar directivas para nuestro Partido Comunista, tanto en pequeñas esferas de militancia como en grandes, a la hora de analizar los accionares del enemigo, y a la hora de la autocrítica de pensar qué se hizo mal y como cambiarlo necesitamos un buen análisis de las Tácticas y Estrategias utilizadas y a emplear. Sin más preámbulos empecemos con mi humilde visión y aún más humilde resumen del desarrollo de Stalin sobre el tema.
El capítulo comienza haciendo un repaso del movimiento comunista de finales del siglo XIX, cuando la Segunda Internacional post-muerte de Engels difundía su mensaje reformista y conciliador para con la burguesía, haciendo de la herramienta parlamentaria la más glorificada y del proletariado una clase sin Partido real. Aquí Stalin comenta que en ese escenario “No podría haber habido una estrategia completa ni una táctica bien elaborada” y que recién cuando Lenin y el bolchevismo desarrollan fuerzas en el movimiento obrero, estos elementos se hacen eficientes y se convierten en “La ciencia de la dirección de la lucha revolucionaria del proletariado”. Eso es el Leninismo, y solo logró llegar a ese tan alto escalafón, con un buen uso de la Táctica y la Estrategia. ¿Pero de una vez por todas, que es la Táctica y la Estrategia?

Podríamos resumir y comenzar el análisis a sus nociones bélicas y de diccionario que clasifican a la Estrategia como el “plan para llegar a un objetivo”, es decir, el conjunto de acciones aplicadas para desarrollar el plan que nos dará nuestro objetivo primeramente analizado. La Táctica aparece como “el método o sistema para ejecutar algo”, más relacionado con la forma de hacer las cosas, como hacemos los pasos para alcanzar el objetivo estratégico. La Estrategia es global, completa, abarcativa, y la táctica es partes, en campo militar una escaramuza, algo de menor escala, métodos utilizados para llegar a la Estrategia. La Táctica se encuentra enmarcada dentro de la Estrategia y a ésta última la desarrollamos mediante la implementación de la (o las) primera. Puede haber diversas Tácticas para desarrollar una Estrategia. Para desarrollar la última utilizamos la primera, y la primera solo sirve si se utiliza para el desarrollo de la última. ¿Por qué esta noción en el Marxismo sería simplista? Porque la Táctica y Estrategia leninistas (o estalinistas, ambos términos son igual de difundidos y de aceptados) tiene el análisis dialéctico marxista y añade conceptos nuevos involucrados en la ejecución de los ya nombrados elementos.


ESTRATEGIA

La definición de la Estrategia en el campo marxista que hace Stalin es “La determinación de la dirección del golpe principal, del ataque del proletariado, tomando por base la etapa en que se encuentra la Revolución, en elaborar el plan adecuado para la distribución de las fuerzas revolucionarias…”. Esto es más que la determinación del plan para alcanzar un objetivo equis, acá Stalin nos habla de dirección de golpes, tener en cuenta las etapas, distribuir fuerzas, todos elementos fundamentales y en cierta manera constantes y transversales a las características espaciotemporales particulares, y he ahí la importancia de éstos conceptos, son definiciones simples y fáciles, pero no concretas y fijas, sino flexibles y adaptables, sirven de guía siempre al comunista en su análisis y lo acompañan en su ejecución.
Es fundamental conocer bien el objetivo, saber que se quiere. Si en 1903 el Partido Socialdemócrata Ruso se planteaba la implantación del régimen socialista en vez de la derrota primaria del zarismo, hubiese fracasado estrepitosamente todo el movimiento por el poco desarrollo de las fuerzas, de la conciencia de masas, la incompleta desestabilización del enemigo, etc. Por eso el objetivo se fijó bien (tirar al zar y aislar a la burguesía sacándole el apoyo popular), y ahora que el objetivo estaba fijado, seguía ver cuál iba a ser la fuerza fundamental en la realización y determinación de la Estrategia por parte del Partido Comunista (en ese caso todavía llamado Socialdemócrata): el proletariado. Pero esta fuerza fundamental también cuenta con reservas, es decir, un grupo social, una clase, que es una potencial aliada del proletariado en la realización de la estrategia pero que por diferentes motivos no está enteramente a disposición incondicional de la ejecución de la estrategia, en este caso la Revolución democrático-burguesa, y ese grupo fue el campesinado. ¿Cuál va a ser, ahora que tenemos nuestras fuerzas, la dirección del golpe? ¿A qué parte tiramos la trompada en lenguaje vulgar? Acá no nos confundamos, que si bien era el objetivo derrocarlo, no es al zarismo donde se tenía que dirigir el golpe como tal, porque si nos lanzábamos de lleno a la guerra contra el zarismo sin tener en cuenta los otros elementos enemigos que lo sostenían, perdíamos, y ese elemento era la burguesía liberal, aliada de la monarquía, su brazo político.
Listo, tenemos el tablero armado, sabemos a quién queremos derrotar (la burguesía monárquico-liberal) y para qué (aislar políticamente a este grupo mencionado y tirar al zarismo ya endeble), también tenemos nuestras fichas, nuestras fuerzas (el proletariado y en cierto modo el campesinado), pero tenemos que saber cómo tienen que actuar nuestras fuerzas para que surtan efecto, y acá nos vamos a dar cuenta que queremos que el campesinado sea un aliado seguro y firme del proletariado, que no sea una reserva endeble, y así es como tenemos que obrar a la interna. Así fue la estrategia que utilizaron los bolcheviques desde 1903 a febrero de 1917 cuando el zar finalmente cae.

Hago un paréntesis. Esse es el lapso de tiempo (1903-1917) que da Stalin en este capítulo para analizar esa estrategia, he visto camaradas en las redes que en el medio meten a la Revolución de 1905 con su posterior derrota, haciendo del nuevo escenario uno con Estrategia renovada, pero yo considero ese análisis errado, porque al ser esta Revolución justamente derrotada, al no ser derribado el zar que era el objetivo primario, la Estrategia se mantuvo igual, y si bien es verdad que el zarismo dio ciertas concesiones (el parlamento, antes inexistente, mayores libertades de prensa, etcétera) solo fueron utilizados para conseguir efectivamente el objetivo ya planteado desde 1903, es decir, funcionaron como Táctica. 

Acá estamos viendo que la Táctica cambió pero la Estrategia fue la misma y eso es importante, pero no nos adelantemos, primero quiero dejar en claro que la determinación de la Estrategia no es una tabla estática que dice: Objetivo, Fuerzas fundamentales, Reservas, Dirección del golpe, Plan de distribución de las fuerzas, y punto, y que tenemos que ir llenándola con elementos nuevos dependiendo el país y el año en el que estemos, no es un bingo, sino un esquema a utilizar dialécticamente, una ayuda a la hora de diseñar efectivamente la Estrategia adecuada. Y digo esto porque se pueden sumar elementos al análisis Estratégico, y efectivamente se sumaron, en febrero de 1917 cuando los campesinos se convierten en una reserva confirmada del proletariado después de la caída del zar, y el contexto de la guerra imperialista convirtió al proletariado de los países vecinos en una potencial reserva del proletariado ruso. Stalin hace aquí un último apartado respecto a la Estrategia utilizada en la denominada tercera etapa, es decir, la posterior a la toma del poder por parte de los bolcheviques. Recomiendo leerla.

Stalin extiende aún más el análisis de la Estrategia analizando y dividiendo a las reservas de la Revolución en dos campos: Directas e Indirectas.

Las reservas directas son, en palabras de nuestro camarada “claras para todo el mundo”, porque en efecto, son las que se ven a simple vista sin un análisis intenso, véase el campesinado, el proletariado de los países vecinos, los revolucionarios de los países coloniales, las conquistas de la dictadura proletaria en otro país, mejor si es cercano (ésta última la agrego yo desde la perspectiva de un habitante de un país no proletario). Como vemos son bastante deducibles.

Las reservas indirectas están mas escondidas, y Stalin las califica como las contradicciones y conflictos entre clases no proletarias en el propio país (por ejemplo, como se dio en efecto antes del derrocamiento del zar en febrero de 1917 entre la monarquía y la burguesía liberal industrial urbana), y las contradicciones, conflictos, guerras, y problemas en general, entre países burgueses hostiles al Estado proletario (desde el punto de vista bolchevique) o a la fuerza revolucionaria que aún no ha alcanzado el poder (desde el punto de vista de los que no tenemos la suerte de ser bolcheviques en 1917). Como podemos ver éstas reservas son fundamentales y realmente definen el curso de la realización de la Estrategia si se emplean sabiamente, y eso fue lo que hizo Lenin, Stalin, y el resto de los camaradas, al utilizar tanto la contradicción burguesía-monarquía como la Primera Guerra Mundial para provecho de la Revolución Socialista.

Luego de definirlas, Stalin explica acertadamente que el rol principal de la dirección de la Estrategia es justamente poder utilizar bien las reservas en toda etapa de todo desarrollo, y hasta esboza unas cuatro condiciones necesarias para que esta dirección se utilice eficientemente.

Primera: Concentrar contra el punto más vulnerable del adversario nuestras fuerzas más fuertes en el momento más indicado. Stalin ejemplifica con la situación dada entre febrero y octubre de 1917, cuando el gobierno provisional democrático-burgués se veía enfrentado a las masas de miles y miles de obreros enfrentados a la guerra. Éste era el tópico mas débil del gobierno de Kerenski, éste era su punto flaco, y allí fue donde los bolcheviques concentraron sus fuerzas de propaganda, agitación, dinamizando la vanguardia revolucionaria, la fuerza principal, el proletariado, a la par que se acercaba a la reserva inmediata del campesinado, y al nuevo sujeto potencial aliado, los soldados. Se resume a saber usar estratégicamente las fuerzas de la Revolución, y Stalin cita esta excelente síntesis de Lenin que completa el punto:

"1) No jugar nunca a la insurrección, y, una vez empezada ésta, saber firmemente que hay que llevarla a término.2) Hay que concentrar en el lugar y en el momento decisivos fuerzas muy superiores, porque, de lo contrario, el enemigo, mejor preparado y organizado, aniquilará a los insurrectos.3) Una vez empezada la insurrección, hay que proceder con la mayor decisión y pasar obligatoria e incondicionalmente a la ofensiva. "La defensiva es la muerte de la insurrección armada".4) Hay que esforzarse en pillar al enemigo desprevenido, hay que aprovechar el momento en que sus tropas se hallen dispersas.5) Hay que esforzarse en obtener éxitos diarios, aunque sean pequeños (incluso podría decirse que, a cada hora, si se trata de una sola ciudad), manteniendo a toda costa la "superioridad moral" (V.I. Lenin. Obras Completas t. XXI, págs. 319-320).

Segunda: Se conecta y complementa a la primera, al sentenciar esta condición que se tiene que elegir bien el momento del golpe decisivo, el momento de comenzar la insurrección, de dar el golpe final con miras de alcanzar nuestra estrategia. Esto es cuando la crisis ha llegado a su punto culmine, cuando la vanguardia está dispuesta a la lucha con el Partido Comunista como destacamento y la reserva está decidida a sostener a la misma, y el adversario está desconcentrado, desorganizado, no está preparado para sostener el golpe bien efectuado, está enfrentado entre si, debilitados por una lucha superior a sus fuerzas. Éste punto bien analizado tiene que echar por tierra todas las mentiras reformistas socialdemócratas de que “no es el momento” “no están dadas las condiciones” “estamos en el proceso revolucionario pero el contexto nos obliga a la marcha lenta”.

Tercera: Llevar a cabo la realización Estratégica firmemente, sin vacilaciones, superando todos los obstáculos, complicaciones, diferencias, e interrupciones. Es decir, no perder el rumbo. No dejarse desmotivar por las probables malas condiciones de lucha, y no dejarse engañar por las soluciones conciliadoras y desmovilizantes que propone la burguesía o el enemigo en general.

Cuarta: Retirarse organizadamente cuando la correlación de fuerzas lo exige. Poder maniobrar bien nuestras fuerzas y sobre todo nuestras reservas cuando tenemos que retroceder, para no perder en el camino elementos fundamentales, para no fortalecer al enemigo, y para preparar al partido proletario para próximos períodos ascensionales. Cabe destacar que en general, y el proceso bolchevique en la Revolución Rusa (si entendemos a esta como un proceso comenzado desde antes de la Revolución de 1905) no fue la excepción, los comunistas viven etapas done se puede vencer arrolladoramente, y etapas donde tenemos que retroceder para no ser vapuleados por el enemigo. Es nuestro deber aprender a hacerlo sin desaparecer como fuerza revolucionaria y no perder contacto con las masas. Algunos Partidos Comunistas después de la caída del muro de Berlín y del campo soviético no lograron ejercitar este punto y desaparecieron, otros a pesar de muchas dificultades sobrevivieron, estudiar estos procesos (del primer caso podría ser el Partido Comunista Italiano y del segundo el Partido Comunista Argentino o el Griego) es necesario para comprender como retirarse y cuándo.





TÁCTICA

Stalin acá muy sabiamente sabiendo que yo iba a hacer esta entrada 95 años después me ayuda y resume en un único párrafo la Táctica leninista y tratar de mejorarlo sería un insulto:

La táctica consiste en determinar la línea de conducta del proletariado durante un período relativamente corto de flujo o de reflujo del movimiento, de ascenso o de descenso de la revolución; la táctica es la lucha por la aplicación de esta línea de conducta mediante la sustitución de las viejas formas de lucha y de organización por formas nuevas, de las viejas consignas por consignas nuevas, mediante la combinación de estas formas, etc., etc. Mientras el fin de la estrategia es ganar la guerra, supongamos, contra el zarismo o contra la burguesía, llevar a término la lucha contra el zarismo o contra la burguesía, la táctica persigue objetivos menos esenciales, pues no se propone ganar la guerra tomada en su conjunto, sino tal o cual batalla, tal o cual combate, llevar a cabo con éxito esta o aquella campaña, esta o aquella acción, en correspondencia con la situación concreta del período dado de ascenso o descenso de la revolución. La táctica es una parte de la estrategia, a la que está supeditada, a la que sirve.

La Táctica cambia decenas de veces, y se renueva otras tantas, en consideración de las exigencias de la Estrategia sabiendo que ésta se mantendrá igual hasta no ser el escenario cambiado rotundamente (esto puede ser o por una victoria nuestra, o por una estrategia del enemigo de cambiar el terreno, véase por ejemplo instalando una dictadura, o llevando al fascismo al poder) y apuntando hacia su realización. Habrá períodos donde el movimiento será ascensional y la Táctica será ganar en todos los terrenos donde se pueda, y en otros la Táctica será el no perder terreno y retirarse organizadamente tratando de mantener la mayor estructura posible cuando el período sea de reacción extrema y la fuerza enemiga nos supere.

Como en el apartado de la Estrategia, Stalin nos brinda una serie de puntos que son condiciones necesarias para llevar una buena dirección Táctica.

Primera: Comienza nuestro camarada con este párrafo:

“Hacer pasar a primer término las formas de lucha y organización que correspondan en mayor grado a las condiciones de flujo o reflujo del movimiento en un momento dado, y sean susceptibles de facilitar y asegurar la conducción de las masas hacia las posiciones revolucionarias, la conducción de las masas de millones de hombres hacia el frente de la revolución y su emplazamiento en el frente revolucionario”

Resumámoslo en hacer siempre lo que eleva la consciencia de los trabajadores sobre su situación de clase, y dirigir la táctica a que esta clarividencia de las masas sea la que garantice el desarrollo estratégico. Ejemplifico con el acertado paralelismo que hace Stalin cuando recuerda la participación en la Duma (parlamento zarista) por parte de los bolcheviques luego de la Revolución fallida de 1905. El pueblo creía en su ignorancia impuesta que el parlamento era algo bueno, una buena herramienta para conquistar derechos. Los bolcheviques para demostrar que esto no era así, tenían que actuar en él, y hacer clara la condición fútil del mismo, y en efecto, eso hicieron. Y para no perdernos constantemente en paralelismos con los soviéticos y dar algo más nacional y actual, la absoluta mayoría de los trabajadores sindicalizados en Argentina están en sindicatos entregadores, con conducciones en su gran mayoría traidoras, con poquísimo interés genuino en elevar la condición de vida de los proletarios y que ven como una herramienta empresarial la lucha sindical (los sindicatos contrarrevolucionarios en nuestro país son muchísimos y el que destaca es el más importante y al que siempre los trabajadores le rinden dádivas, la CGT). ¿Qué hacemos con éste escenario? Si nuestra estrategia consiste en hacer al pueblo trabajador argentino revolucionario necesitamos que se alejen de estas cúpulas entregadoras, pero ¿Cómo? Actuando en ellos. Llevando la voz trabajadora y comunista a estos bastiones de la conciliación de clase y demostrándole a nuestros compañeros todavía no afiliados a las fuerzas revolucionarias la inutilidad de éstas herramientas. Declararle la guerra, construir por afuera con números ínfimos, y caer en ese purismo ideológico que muchos sectores de la izquierda hoy hacen gala es una táctica que sencillamente no sirve.

Segunda: Encontrar el elemento indicado, ese eslabón de la cadena de herramientas Tácticas que es el que hay que dinamizar, explotar, utilizar, enfocar, priorizar, destacar entre la serie de tareas del Partido aquella que requiere un trabajo inmediato y que asegura la solución con éxito de las demás tareas y nos abre las posibilidades de otras. Nuestra Táctica lógicamente no puede estar enfocada a promover inutilidades, sino aquello que sea estrictamente importante, y esto es lógico pero muchas veces cuesta ver el terreno lateralmente e identificar estos elementos. Por supuesto que la única herramienta que nos garantiza este análisis es la dialéctica de la Táctica y la Estrategia leninistas.
¿Y cuando el elemento no es tan altisonante, cuando el elemento a dinamizar tácticamente no es más que una herramienta burguesa, véase la participación en elecciones de cualquier tipo? Toda herramienta es legítima para la construcción revolucionaria de los pueblos siempre y cuando nos acerque un poquito mas a la Revolución. Y esta sentencia echa por tierra cualquier intento reformista de querer instalarse en el parlamento a gritar Revolución. Si no existe una renovación Táctica constante, si no existe el interés de implantar la dictadura del proletariado lo mas rápido posible, ese movimiento, ese Partido, esa línea, no es revolucionaria, es reformista, y en general juega mas en contra que a favor.


CONCLUSIONES

El análisis de la Táctica y la Estrategia de Stalin es un elemento importantísimo camaradas, y que tenemos que internalizar y aprender a usar. Pero nada más estas herramientas tendrán sentido, nada más encontraremos en este elemento de franca naturaleza leninista el valor incalculable que realmente contiene, cuando lo enmarquemos en la proyección programática del Partido Comunista. Necesitamos cada vez más trabajadores revolucionarios, pero si los que ya pertenecen a esta categoría están divididos, desmovilizados, desorganizados, o agrupados en Partidos reformistas que es aún peor, no llegamos a ningún lado.
Hagamos del Partido Comunista el baluarte de la Táctica y Estrategia adecuados a nuestra etapa. Demostremos que el Marxismo-Leninismo no morirá hasta que no haya un solo obrero sin pan, un solo infante en situación de calle. Hagamos del siglo pasado solo un mal sueño para la burguesía, y de éste un infierno en vida.



[1]J.Stalin: La cuestión nacional (1913)
[2]J.Stalin: Revolución de Octubre y la Táctica de los Comunistas Rusos (1924)
[3] Comité Central del PC(b) de la URSS: Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS (1939)
[4] J.Stalin: Trotskismo o Leninismo (1924)
[5] J. Stalin: Fundamentos del Leninismo (1924)
[6] J. Stalin: Fundamentos del Leninismo cap. VII(1924)


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